Amalili Sex Shop en Honduras – Juguetes sexuales, lencería y bienestar íntimo

La Noche Que Le Pedí Que Me Atara… y Me Hiciera Venir con un Rabbit 🐰🔥

La Noche Que Le Pedí Que Me Atara… y Me Hiciera Venir con un Rabbit 🐰🔥

Ok… no soy escritora ni nada así 😂
Solo soy una chava de 21 años, estudio en UNITEC aquí en SPS y quiero contar lo que me pasó porque honestamente… me cambió la forma de ver el sexo.

Yo acabo de empezar una relación nueva. Él es súper lindo conmigo, paciente, nada tóxico. Y desde el inicio sentí que con él podía hablar cosas que antes me daban pena.

Porque sí… ya había tenido relaciones antes. Pero siendo sincera, muchas veces era como lo mismo: besos, un poco de toque, penetración y ya. Me quedé como “ok…” pero no wow.

Y esta vez yo quería WOW.


La Idea Que Se Metió En La Cabeza 😈

Un día estaba viendo cosas en Amalili (sí, sin pena lo digo) y vi un conejo súper bonito. No parecía vulgar ni nada raro, más bien elegante. Y me dio curiosidad.

Entonces le escribí:

“Oye… ¿y si una vez hacemos algo diferente?”

Me dijo que qué tenía en mente

Y yo, así directo:
“Quiero que me amarres, me tapes los ojos… y uses un conejo conmigo”.

Después de enviar ese mensaje casi me muero de nervios 😂
Pero él respondió: “Si tú quieres, lo hacemos.”

Y ahí supe que elegí bien.


Lo Compramos Online y Planeamos Todo

Yo le pasé el enlace del conejo y también le dije que comprara un retardante para él. Porque si íbamos a hacer todo ese show… que durará bastante.

Lo pedí en línea en Amalili. Súper discreto.

Reservamos un Airbnb en Colonia Trejo para pasar la noche.

Primero salimos a bailar a una discoteca cerca. Yo andaba un vestido negro pegadito y él no me soltaba. Yo sabía lo que iba a pasar después y eso me tenía con mariposas en el estómago.

Regresamos al Airbnb riéndonos, medio cansados, pero con esa energía acumulada.


Cuando Le Dije “Átame”

Ya en la habitación empezamos con besos y todo eso. Pero yo no quería que fuera como siempre.

Le dije:
“Hazlo.”

Me amarró las manos arriba, suave, nada loco. Solo firme.
Después me tapó los ojos.

No ver nada es otra cosa. Todo se siente más.

Sentía sus manos bajando despacio por mi cuerpo. Yo estaba nervioso, pero rico nervioso.

Y de repente escuché el sonido bajito del conejo cuando lo encendió.

Ese zumbido me puso la piel chinita.


Cuando Empezó a Usarlo…

Primero no lo puso directo donde yo quería. Lo pasó por mis piernas, mi abdomen… como provocando.

Yo solo podía sentir y esperar.

Cuando al fin lo apoyó entre mis piernas y empezó a vibrar en el clítoris… casi me quedo sin aire. Era diferente. Más intenso. Más profundo.

Y cuando la parte interna entró en despacio mientras seguía vibrando afuera… o sea… yo nunca había sentido algo así.

No fue inmediato. Estaba creciendo. Mi cuerpo empezó a moverse solo. Yo jalando las cuerdas sin querer. Gemía y ni me importaba cómo sonaba.

Me vine con el conejo vibrando y él mirándome perder el control.

Y fue real. No fingido. Nada de “ahí voy”.

Real.


Después de eso…

Cuando me quitó la venda yo lo miré y le dije:

“Ahora sí.”

Pero esta vez fue diferente porque yo ya estaba súper emocionada, relajada, conectada conmigo

Él había usado el retardante y se notó. No fue rápido. No fue apurado. lento Fue, intenso, con tiempo.

Y cuando él también terminó… fue como cerrar todo perfecto.

Nos quedamos abrazados y yo le dije algo que jamás había dicho antes:

“Ese ha sido el mejor sexo que he tenido”.

Y no fue solo por la penetración.
Fue porque por primera vez fui la prioridad.

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.